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Mundo.- Cuando el papa muere, la Iglesia Católica entra en un periodo llamado sede vacante, en el que la sede pontificia queda vacía hasta la elección de un nuevo pontífice. Durante este tiempo, se suspenden todas las decisiones importantes que solo el papa puede tomar y se activan los protocolos establecidos en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II.
El primer paso es la confirmación oficial de la muerte del papa. Luego, se celebra un funeral que suele extenderse por nueve días, conocido como novemdiales. Durante este periodo, los cardenales de todo el mundo son convocados a Roma, donde se preparan para el cónclave: la reunión secreta en la Capilla Sixtina en la que se elige al nuevo papa.
El cónclave comienza después de al menos 15 días de la muerte del pontífice y participan en él todos los cardenales menores de 80 años. Votan hasta alcanzar una mayoría de dos tercios. Cuando se logra esta mayoría, se pronuncia el tradicional «Habemus papam», y el nuevo líder de la Iglesia Católica es presentado desde el balcón de la Basílica de San Pedro.
La elección de un papa no solo es un hecho religioso, sino también histórico, político y cultural, que marca el inicio de una nueva etapa para los más de mil millones de católicos en el mundo.



