
Colaboración: Grecia Sánchez.
Culiacán, Sinaloa.- Culiacán cumple un año marcado por la violencia y sus consecuencias más duras. Las cifras se han transformado en ausencias, familias desplazadas y patrimonios quebrantados. Para muchos hogares, la vida cotidiana quedó atravesada por el miedo y la incertidumbre.
Aun con ese panorama, el INEGI reportó que en 2024 Sinaloa sumó cerca de 69 mil habitantes. Ese crecimiento poblacional confirma que la ciudad sigue siendo un lugar donde se decide vivir, lo que obliga a reflexionar sobre la capacidad de resistencia de la sociedad.
En medio de esta fecha simbólica, la ciudad amaneció con mantas que llaman a la paz. Su aparición en distintos puntos es interpretada como un recordatorio de que existe un deseo social de detener la confrontación y recuperar la tranquilidad. Las imágenes, más allá de su origen, representan la exigencia de reconciliación y la búsqueda de una vida distinta en una comunidad que no se resigna al miedo.
La solidaridad se ha manifestado en redes de apoyo y cuidado mutuo que fortalecen la confianza entre vecinos. La resistencia se refleja en la recuperación de espacios culturales, deportivos y cívicos como afirmación de dignidad compartida. La responsabilidad se expresa en la participación ciudadana durante elecciones, foros y cabildos, donde la vigilancia social se mantiene presente. También en lo cotidiano se gesta transformación, desde la educación hasta los emprendimientos locales, que muestran la capacidad de reinventarse en medio de la crisis.
La pregunta que permanece abierta es qué sigue para nosotros. La respuesta está en ejercer una voz firme que exija justicia y oportunidades con propuestas incluyentes, en involucrarse en proyectos locales que fortalezcan el tejido social, en transmitir respeto y corresponsabilidad desde la familia y la escuela, y en mantener una vigilancia cívica que demande transparencia y decisiones públicas orientadas al bienestar común.
Culiacán no puede seguir definido únicamente por la violencia. Reconstruir la identidad colectiva significa cambiar la opinión que se tiene de nuestra cultura dentro y fuera de la ciudad. Implica demostrar que lo que prevalece no es la guerra, sino la capacidad de organizarnos, crear y defender la vida en comunidad.


