
Los Mochis, Sinaloa.- Lo que parecía una simple comedia de Looney Tunes terminó convirtiéndose en uno de los casos más polémicos de Hollywood. Coyote vs. Acme pasó de estar lista para estrenarse a ser prácticamente borrada por decisión corporativa, en un movimiento que desató enojo, confusión y hasta burla dentro de la misma industria.
En 2023, Warner Bros. Discovery decidió archivar la película completa para utilizarla como deducción fiscal de aproximadamente 30 millones de dólares. No era un proyecto fallido ni incompleto: estaba terminada, con buenas evaluaciones internas y lista para llegar a cines. Aun así, resultaba más rentable guardarla que estrenarla.
La decisión cayó como balde de agua fría entre el elenco y el equipo creativo. Will Forte, protagonista del filme, expresó públicamente su frustración, mientras otros involucrados calificaron la medida como incomprensible. Nadie esperaba que una película en esas condiciones simplemente desapareciera sin previo aviso.
Lo que más alimentó la polémica fue que quienes alcanzaron a verla coincidían en algo: la película funcionaba. Tenía buenas reacciones en pruebas con audiencia y comentarios positivos dentro de la industria, lo que volvió aún más difícil entender por qué había sido descartada. No era un problema de calidad, sino una decisión puramente financiera.

Tras el escándalo, Warner abrió la puerta a venderla, pero puso un precio elevado, entre 75 y 80 millones de dólares. Varias compañías mostraron interés, incluyendo plataformas de streaming y distribuidoras, pero las negociaciones no prosperaban. Durante meses, la cinta quedó atrapada en un limbo: demasiado valiosa para regalarla, pero demasiado problemática para concretar su salida.
Finalmente, la película fue rescatada cuando Ketchup Entertainment adquirió los derechos por una cifra menor, cercana a los 50 millones de dólares. Con eso, el proyecto volvió a la vida y abrió la puerta a su estreno oficial.
La historia que cuenta la película no podría ser más irónica: el Wile E. Coyote decide demandar a la corporación ACME por venderle productos defectuosos durante años. Un abogado humano lo representa en un caso que mezcla animación y live action, mientras enfrenta a un poderoso equipo legal. Es, en esencia, una comedia sobre responsabilidad corporativa… protagonizada por una película que fue víctima de una decisión corporativa.
El tráiler, lanzado en 2026, no ignoró el escándalo. Al contrario, lo abrazó. Con tono sarcástico y referencias meta, el avance sugiere que es “la película que no querían que vieras”. Su cierre tiene especial peso, porque funciona tanto dentro de la historia —donde una empresa intenta ocultar la verdad— como fuera de ella, reflejando lo que ocurrió en la vida real con su cancelación.
Después de años de incertidumbre, Coyote vs. Acme finalmente llegará a los cines el 28 de agosto de 2026, cerrando un capítulo que ya es visto como un ejemplo claro de cómo las decisiones financieras pueden chocar con el trabajo creativo.
Al final, la ironía es perfecta: una película sobre demandar a una empresa… que terminó sobreviviendo a una de ellas.



