
Colaboración: Paola Valle.
México.- Un brazalete prehispánico de oro con el perfil de un mono araña y detalles en filigrana regresó a territorio mexicano tras permanecer décadas fuera del país, en un hecho que podría arrojar nueva luz sobre uno de los hallazgos arqueológicos más célebres de Veracruz.
La pieza, restituida de manera voluntaria por un particular a través del Consulado General de México en Nueva York, guarda notables semejanzas con el célebre tesoro conocido como las «Joyas del Pescador».
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinaron que se trata de un fragmento de banda de metal de ocho centímetros de largo por dos de ancho, elaborado por orfebres zapotecos durante el periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.) mediante la técnica de fundición a la cera perdida.
De acuerdo con el arqueólogo Alejandro Bautista Valdespino, subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles del INAH, el diseño y la aleación de oro, plata y cobre coinciden preliminarmente con una docena de brazaletes resguardados en el Museo Local Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz.
El origen del lote se remonta a medio siglo atrás, cuando el buzo Raúl Hurtado Hernández halló un destello dorado mientras buscaba pulpos entre los arrecifes del río Medio. En su momento, el pescador vendió parte de los objetos a joyeros locales —varios de los cuales terminaron fundidos— antes de que las autoridades decomisaran las piezas restantes. Expertos del INAH presumen que este brazalete repatriado forma parte del grupo de artefactos que fueron comercializados e ingresaron de forma ilegal a Estados Unidos.
«Cada pieza que recuperamos abre nuevas posibilidades para conocer y reconstruir nuestro patrimonio. El regreso del brazalete permitirá investigar su posible relación con un conjunto cuya historia se remonta a un hallazgo registrado hace medio siglo», destacó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.
Tras ser evaluada y dictaminada en Estados Unidos, la joya arqueológica fue trasladada a la Ciudad de México y entregada formalmente al INAH, donde será sometida a análisis especializados para confirmar su procedencia exacta y sumarse al acervo histórico nacional.

