
Colaboración: Cinthia Gaxiola
Zapopan, Jalisco.- Las Cascadas de Huaxtla volvieron a quedar bajo señalamiento por la calidad del agua luego de que habitantes de la Barranca del Río Santiago denunciaran cambios en la coloración del río Milpillas y presuntos escurrimientos de lixiviados provenientes de sitios de disposición de residuos ubicados aguas arriba.
El caso ocurre mientras en distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara persisten quejas por la calidad del agua que llega a las viviendas. Habitantes de varias colonias han compartido videos y fotografías de agua turbia, oscura o con mal olor. Algunas familias incluso han tenido que comprar agua en garrafones para realizar actividades cotidianas dentro de sus hogares.
Las denuncias también quedaron registradas en una consulta ciudadana realizada por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC). Entre marzo y septiembre de este año, el ejercicio reunió mil 477 reportes de alrededor de 520 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara. La mayoría de los testimonios describe problemas visibles en el agua, principalmente mal olor, turbiedad y sedimentos. El IMDEC aclara que se trata de un registro ciudadano abierto y que no representa estadísticamente a toda la población metropolitana.
La problemática en Guadalajara y la de Huaxtla no tienen el mismo origen. El agua que reciben las viviendas forma parte del sistema de distribución del SIAPA, mientras que las denuncias en las cascadas están relacionadas con cuerpos de agua de la Barranca del Río Santiago. Sin embargo, ambos casos han colocado nuevamente la calidad del agua en el centro de las preocupaciones de habitantes de Jalisco.

En Huaxtla, los problemas ambientales relacionados con los lixiviados no son recientes. Estos líquidos se producen cuando el agua entra en contacto con los residuos acumulados y arrastra sustancias que pueden llegar al suelo o a cuerpos de agua. Documentos del propio Ayuntamiento de Zapopan reconocen desde años atrás riesgos de contaminación por lixiviados en los arroyos que desembocan hacia Huaxtla y Milpillas.
Habitantes de las comunidades de Huaxtla, Milpillas, San Lorenzo, La Soledad e Ixcatán han denunciado durante años problemas relacionados con el manejo de estos líquidos. Las acusaciones volvieron a tomar fuerza durante septiembre, después de que se difundieran imágenes del agua con una coloración cobriza en la zona de las cascadas.
Ante estas denuncias, pobladores solicitaron una inspección de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para revisar las condiciones del río Milpillas y las cascadas. La visita estaba prevista para este 21 de septiembre, pero los habitantes señalaron que el personal de la dependencia no acudió.
El 24 de septiembre, regidores de Zapopan anunciaron que presentarían denuncias ante Profepa y la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proepa) para que se investigaran posibles afectaciones en el río Milpillas y las Cascadas de Huaxtla.
Este 25 de septiembre, Proepa realizó una inspección en el relleno sanitario Picachos y ordenó medidas de urgente aplicación. Durante la revisión se detectó que los cárcamos utilizados para el manejo de lixiviados estaban cerca del 80 por ciento de su capacidad, por lo que se ordenaron acciones para mantener el sistema de contención disponible.
Esto todavía no permite afirmar que el agua que actualmente se observa en las Cascadas de Huaxtla provenga directamente de Picachos ni determinar qué sustancias contiene. Para establecerlo se requieren análisis de laboratorio y una investigación ambiental que determine el origen de los escurrimientos.
Mientras tanto, la situación ocurre en una zona de valor ambiental y recreativo para Zapopan. Las Cascadas de Huaxtla forman parte de los espacios naturales que el municipio promueve para actividades de ecoturismo, por lo que las condiciones del agua también preocupan a habitantes que utilizan la zona y a quienes acuden como visitantes.
El problema adquiere mayor dimensión al observar lo que ocurre en otros puntos de la zona metropolitana. Las denuncias ciudadanas por agua de mala calidad llevan meses y también han llegado a organismos como la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, que durante agosto recibió 211 quejas relacionadas con falta de suministro y mala calidad del agua en colonias vinculadas al SIAPA.
Por ahora, las dos problemáticas siguen procesos distintos. En Guadalajara continúan las quejas por la calidad del agua que llega a las viviendas, mientras que en Huaxtla se busca determinar qué está provocando los cambios recientes en el río Milpillas y si existe una relación con los lixiviados señalados durante años por los habitantes.
Las próximas inspecciones y los análisis que se realicen en la zona serán clave para establecer el alcance de las afectaciones y determinar qué medidas deberán tomar las autoridades para proteger los cuerpos de agua y a las comunidades que dependen de ellos.



