
Colaboración: Grecia Sánchez.
Costa Rica, Sinaloa.- El antiguo ingenio de Costa Rica, Sinaloa, permanece en pie como una de las estructuras industriales más representativas del siglo XX en la región. Fundado en 1948, este complejo azucarero marcó una etapa de auge económico y social en la comunidad, al convertirse en el principal generador de empleo y dinamizador del crecimiento local. Hoy, aunque sus máquinas están en silencio, su presencia sigue convocando la memoria de cientos de familias que vivieron del trabajo entre caña y vapor.

El ingenio se construye con un estilo funcionalista que prioriza lo práctico sobre lo ornamental. Durante décadas, opera como un emblema del desarrollo agrícola, impulsado por políticas estatales que promueven la industrialización del campo. La vida del pueblo gira en torno a sus horarios, sonidos y movimientos. Su cierre, a inicios de los años noventa, deja un vacío en la economía y transforma por completo la dinámica social del lugar.
Actualmente, el inmueble, aunque desgastado por el tiempo, sigue siendo un punto de referencia para la identidad local. Algunos de sus espacios han sido usados ocasionalmente para actividades culturales o educativas.



