
México.- El caso de Paloma Nicole, adolescente de 14 años que perdió la vida el pasado 20 de septiembre en Durango, mantiene consternada a la sociedad mexicana y ha desatado una exigencia de justicia ante las irregularidades señaladas por su familia.
De acuerdo con el padre de la menor, Paloma fue sometida el 12 de septiembre a una cirugía estética de aumento de busto en la Clínica Santa María, ubicada en la ciudad de Durango, sin contar con su consentimiento. El procedimiento habría sido autorizado por la madre de la joven y realizado por un médico identificado con las iniciales VMRG, a quien también se le vincula con presuntas influencias familiares (supuesta pareja de la madre).
Tras la cirugía, la adolescente presentó complicaciones de salud que inicialmente fueron atribuidas a un cuadro respiratorio y supuestas secuelas de COVID-19. Sin embargo, su estado empeoró hasta sufrir un paro cerebral que culminó con su vida el 20 de septiembre.
El padre denunció públicamente que, durante el velatorio, detectó implantes en el cuerpo de su hija y señaló además que en el certificado de defunción se asentó “enfermedad” como causa del fin de la vida de la menor, lo que considera un intento de encubrimiento.
Ante la presión social, la Fiscalía General del Estado de Durango atrajo el caso y ordenó realizar la necropsia oficial, trasladando el cuerpo de la funeraria al Servicio Médico Forense. Hasta el momento no se han difundido los resultados de dicha diligencia, ni se han confirmado detenciones o imputaciones formales.
La familia de Paloma exige que se investigue no sólo al médico señalado, sino también a la madre de la menor, a la clínica donde se practicó el procedimiento y a quienes participaron en la elaboración del acta de defunción.
El caso ha escalado a nivel nacional y coloca sobre la mesa la urgente necesidad de regular los procedimientos estéticos y reforzar la supervisión en clínicas privadas, especialmente en casos que involucran a menores de edad.


