
Colaboración: Grecia Sánchez
Culiacán, Sinaloa.- En los últimos meses, el término therians ha comenzado a circular con mayor frecuencia en redes sociales, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Se trata de personas que aseguran identificarse, a nivel interno, con un animal no humano, al que consideran parte esencial de su identidad.
La palabra proviene del griego therion, que significa “animal salvaje”. Quienes forman parte de esta comunidad explican que su vivencia no es física, sino emocional, espiritual o psicológica. Es decir, reconocen que biológicamente son personas, pero afirman experimentar sensaciones, instintos o afinidades profundas con una especie animal específica.
Algunos relatan que desde la infancia han sentido esa conexión, mientras que otros describen un “despertar” en la adolescencia, momento en el que identifican y nombran esa experiencia.
Entre las manifestaciones que mencionan se encuentran sueños recurrentes donde se perciben como animales, conductas instintivas o una fuerte identificación con determinadas características de una especie.
El fenómeno suele confundirse con la comunidad furry, dedicada principalmente a la afición por personajes antropomórficos en el arte y la cultura popular. Sin embargo, los therians señalan que su identidad no está relacionada con disfraces o entretenimiento, sino con una vivencia personal más profunda.
Especialistas en salud mental han señalado que esta identidad no aparece como categoría diagnóstica en manuales clínicos internacionales. No obstante, advierten que, en la mayoría de los casos, quienes se identifican como therians llevan una vida funcional y no buscan modificar su cuerpo.
Mientras el tema continúa generando opiniones encontradas, la conversación ya está instalada en el espacio público digital, donde cada vez más jóvenes comparten testimonios y experiencias en torno a esta forma de identidad.



