
Colaboración: María José Corrales Rodrigo
Los Mochis, Sinaloa.- Iniciar de cero nunca es fácil, la determinación puede abrir camino incluso en los momentos más difíciles. Así lo demuestra Francisco Cabanillas Ortiz, un comerciante de 76 años originario de Guasave, Sinaloa, cuya historia de vida es un claro ejemplo de esfuerzo y resiliencia.
Actualmente es comeFrancisco Cabanillasrciante de pinturas automotrices y doméstica industrial desde hace más de 42 años, pero su primer contacto con el trabajo fue cuando en su niñez, salía con su padre a trabajar al campo.
“De niño piscaba algodón, mi papá me llevaba para que lo ayudara. Tenía como unos 6 años o si no de un poco más chico. Estudié hasta la secundaria en la Escuela Secundaria Federal de Insurgentes de Guasave, Sinaloa. De ahí me vine aquí a Los Mochis.”
A sus 16 años y en una ciudad completamente nueva, Francisco se dedicó a conseguir su primer empleo, el cual considera hasta el día de hoy, como una segunda escuela. En ese trabajo, aprendió lecciones clave que le ayudaron a desarrollar sus competencias laborales y su ética profesional.
“Pedí trabajo en la ‘Ferretería Félix’ y estuve ahí como unos 15 años, hasta llegué a ser encargado en un área. Tuve un patrón muy estricto con sus propios modos pero sí me ayudó mucho, me enseñó a trabajar, a ser recto.” recordó Cabanillas Ortiz.
Además de tener otros empleos por un periodo de tiempo, en 1983, con la motivación de conseguir una mejor calidad de vida, abrió su primer negocio ‘Pinturas Arco Iris’ en la colonia centro de Los Mochis, dedicado a la venta de pinturas domésticas e industriales.
“Trabajé un rato en ‘Pinturas Líder’, aunque trabajé poco ahí fue mi primer acercamiento a las pinturas. El primer negocio lo inicié en el 83, en la venta de pinturas y complementos. Pedí un crédito en una compañía donde me fiaron la pintura y los productos, dando un 50% de anticipo como enganche. Lo liquidé pasadito del mes porque en esos meses son las temporadas buenas de pinturas y tuve buenas ventas. En la actualidad aún sigue operando ese negocio”, relató el comerciante.
A pesar de los posibles retos, Francisco tomó la decisión de expandir su negocio. En 1988, dejó atrás las comodidades e invirtió sus recursos para abrir su segundo establecimiento en el centro de la ciudad, buscando nuevas oportunidades de crecimiento tanto personal como profesional.
“Tuve que vender mis carros, para poder juntar más dinero”, expresó Cabanillas Ortiz.
El respaldo de proveedores de Guadalajara y Culiacán también fueron elementos clave. Empresas como Productos Rivial, le brindaron créditos para adquirir la mercancía.

Gracias al éxito de sus establecimientos, Francisco no sólo se interesó por vender pintura, sino también se dedicó a fabricarla en la década de los 90s.
Además de construir una bodega y comprar una fórmula de fabricación, viajaba dos veces por semana a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, para conseguir los materiales y componentes necesarios. Sin embargo, se vio en la necesidad de dejarlo, debido a los sacrificios personales que esto traía consigo.
“Era muy complicado, pues. No le ponía mucha atención al negocio, porque me la llevaba viajando, consiguiendo los materiales y eso, a veces hasta tenía que venirme con los traileros transportando todo. Eso lo hice con propósito de expandirme, de ya no ser nomás vendedor, también quería ser fabricante. Sí estuve con eso por unos años, pero por la locación y la logística de aquellos tiempos, se dificultaba mucho”, expresó Cabanillas Ortiz.
Sin embargo, su visión no terminó ahí, puesto que buscó alternativas para fortalecer su presencia en el mercado y optó por diversificar su negocio hacia otra ciudad, mientras permanecía su residencia en Los Mochis, junto a su familia.
“Llegué a tener un negocio en Guasave, igual de pinturas. Iba y venía en carro durante 11 años. Pero por el riesgo de andar tanto tiempo en carretera, pues mejor me dediqué a abrir otro negocio aquí. Me tocaba ver accidentes en la carretera seguido, pero gracias a Dios en todos esos años no me pasó nada.”
Fue para este tercer negocio ‘Pinturas Multicolor’ en la colonia Anahuac de Los Mochis, inaugurado en agosto de 2012, que el comerciante se inclinó hacia un mercado distinto al que acostumbraba y se dedicó también a la venta de pintura automotriz, obteniendo así nuevas oportunidades para ampliar su base de clientes.
A pesar de las enfermedades, dificultades y el paso de los años, Francisco Cabanillas continúa trabajando día a día, gestionando cada uno de sus negocios con el apoyo de sus hijos. Para él, uno de los valores más valiosos es la perseverancia.
“Es muy importante la perseverancia para salir adelante en todos los negocios, estar siempre atento. Estar ahí siempre, poder sobrellevar todo lo que pase y no dejarlo.
Aún estamos en los negocios de pinturas todos los días, a esta edad de 76 años. Todavía estamos al pie del cañón. Pero ahora ya llevan también los negocios los hijos” , destacó el comerciante.
La trayectoria de Francisco Cabanillas Ortiz es un reflejo de esfuerzo, dedicación y perseverancia; su capacidad para adaptarse a los cambios y su determinación para seguir adelante han sido fundamentales en su camino. Con toda una vida dedicada al trabajo y al desarrollo de sus negocios, continúa esforzándose cada día acompañado por su familia y el fruto de toda una vida de experiencia.



