En la Opinión de Francisco Lagarda: En defensa del fútbol

Arlette Orduño7 marzo, 2022

Juan Francisco Lagarda

 

Antes de comenzar, ofrezco una disculpa a mi amigo Milton Rojo por medio fusilarme el título de su columna. Ahora sí, comencemos…

Quiero comenzar declarándome apasionado del futbol, debo admitir que soy malísimo para jugar, pero eso sí, disfruto demasiado verlo y analizarlo. Desde mi infancia me hice ferviente aficionado del Necaxa y desde entonces no me pude sacudir el amor a esa camiseta.

Con mi equipo he vivido algunos momentos gratificantes, y un enorme cúmulo de decepciones. He tenido la oportunidad de verlos jugar en vivo en 7 ocasiones, los rivales: tecos, leones negros, murciélagos, dorados (3 veces), chivas, Mazatlán y Atlas. La verdad es que para alguien que de niño soñaba con ir al estadio a ver a su equipo favorito, el finalmente poder hacerlo es una experiencia genial, y aunque en todos los estadios a los que asistí mi equipo jugó de visita, jamás me sentí temeroso, ni preocupado, excepto por una vez, en el estadio Jalisco, cuando jugaron contra el atlas. Fue en enero del 2014, me encontraba radicando en Guadalajara y para mi buena suerte, a mi equipo le tocó jugar contra el Atlas en la primer fase del torneo de copa, así que me dispuse a ir al estadio, nadie me quiso acompañar, era martes por la noche, a algunos les dio flojera, otros incluso me advirtieron que no fuera, pero, ¿cómo podía dejar pasar la oportunidad de ver a mis rayos?, además, jamás había tenido una mala experiencia en los estadios y ya había ido a partidos en Guadalajara (que esta por demás decirlo, la gente de Gdl es una chulada), así que hice caso omiso a las advertencias.

El martes salí del trabajo, fui a casa a ponerme la camiseta de mis rayos y me arranque, llegue temprano, porque pues time freak, e inmediatamente entré al estadio y tomé mi lugar, hasta ahí todo bien, cerca de mi habían pocos aficionados del Necaxa y muchos aficionados del Atlas.

Muy temprano en el partido comenzó mi martirio, y es que por la vía del penal mi equipo se había ido a la delantera, y claro que festeje el gol, lo grite y lo aplaudí, tal y como lo hizo aquel niño que veía a su equipo en la tv. No terminaba de festejar cuando una persona llegó y se sentó a mi lado, era un tipo con una playera del Atlas, claramente alcoholizado y molesto, se me acercó y me dijo: estas muy contento p**che rayito, pero ahorita se te va a quitar… La verdad es que sí me dio miedo, pero decidí hacer como la gente que está cerca de un oso, y me quede quietecito, a final de cuentas, estaba de visita y todo lo que dijera o hiciera podía ser usado en mi contra.
El partido avanzó, y el amigo no se iba, me platico que era de la porra pero que no lo habían dejado entrar con ellos (no me dijo el ¿por que?), y estuvo haciendo comentarios amenazantes hasta que por ahí del minuto 20 y algo del segundo tiempo el Atlas anotó el empate, y la ira que había en su rostro y sus palabras, se convirtió en alegría y algunos minutos de “carrilla” hacia mi persona.

A los 5 minutos, me avisó que iría al baño, que no me fuera, porque si el Atlas ganaba quería que intercambiáramos camisetas como los jugadores, y si no, iba a ver que iba a hacer conmigo, en cuanto se retiro, unos aficionados del Atlas que estaban cerca, se aproximaron y me dijeron que me pusiera mi chamarra, y que si quería seguir viendo el partido me cambiara de lugar, pero que independientemente de lo que fuera, me retirara antes de que terminara el juego porque la porra del atlas era sumamente violenta y la única motivación que necesitaban era que tu playera fuera del equipo rival.

Obviamente, antes de que me aconsejaran, mi intención era retirarme, porque aunque mi señora madre no crió a un cobarde, tampoco crió a un menso, así que, esperé a estar fuera del rango de visión de este amigo y me pasé a retirar del estadio.

El Necaxa empató esa noche, pero ganó en Aguascalientes una semana después, a ese partido no fui, pero claro que lo vi por tv.

Traigo esto a colación por los eventos recientes en el futbol mexicano, donde 2 “porras” se enfrentaron entre sí y arrasaron con todo lo que había a su paso, casualmente, una de esas porras fue la del atlas.

En estos días he leído de todo, desde los que condenan lo ocurrido, hasta los que piden que se cancele la liga, y yo solo quiero aprovechar este espacio para decir: ¡¡NO ES CULPA DEL FUTBOL!!! El futbol es deporte, es pasión, el futbol es sana competencia, es convivencia, es tema de conversación y también de debate, es el sueño de muchos niños y el pasatiempo de muchos adultos. Así que no, no es culpa del futbol, y tampoco es culpa de los aficionados, porque esos que vieron en videos con camisetas del atlas y del Querétaro, no son aficionados, son psicópatas que se cuelgan de un “apasionamiento” para poder agredir, lastimar y asesinar; tratan de esconder sus acciones criminales detrás de la camiseta de un equipo y de un supuesto estatus de aficionado. Psicópatas, no se les puede catalogar de otra manera, cuando no contentos con las golpizas propinadas, también desnudaron los cuerpos de los agredidos, de los fallecidos.

Lo que pasó en el estadio Corregidora es reprobable, y condeno enérgicamente todo lo sucedido, pero si tengo que reiterarlo, no fue culpa del fútbol, y es que no podemos culpar al deporte más hermoso del mundo, no cuando hace apenas unas jornadas el “chapo” Montes, jugador del equipo León de la liga MX, le decía al arbitro que había cometido un error al juzgar una jugada, y que no debía expulsar al jugador del otro equipo porque realmente no lo había lastimado, dejando en claro que el fair play existe y que esas acciones por parte de los jugadores son formativas para los niños que están viendo en casa. Y tengo que decirlo otra vez, tampoco podemos culpar a la afición, porque, en experiencia personal, en todos los estadios a los que he ido, incluso en la historia que les acabo de escribir, los aficionados de a de veras, fueron amables y solidarios con alguien que traía la camiseta del equipo contrario.

El fútbol no tiene la culpa, adonde tenemos que mirar y señalar es, primero que nada al equipo de Querétaro (y antes de que digan algo, no, no es lo mismo un equipo, que el futbol en general, así como una “porra” o “barra” no es lo mismo que una afición fiel), la seguridad en el estadio estuvo pésima, bueno, mas bien, ni siquiera estuvo, y eso es responsabilidad del equipo local. Hay un video en redes donde se ve a un policía muy tranquilo hablando por teléfono, mientras a sus espaldas se ve un pasillo por donde la gente huye despavorida, y ya se que era solo un elemento y poco o nada hubiera podido hacer, pero la actitud desenfadada que tiene el elemento policiaco en el video es la que cala.

Y, ¿por qué hablar de la falta de seguridad? Digo, de entrada, en todo evento multitudinario se debe contemplar, pero en el Querétaro vs Atlas, con los antecedentes delincuenciales de las dos “porras” y la historia de violencia que existe entre ellas, era imperativo haber tenido operativos de seguridad implementados y sobre todo un numero de efectivos suficiente para poder atajar cualquier inconveniente.

Hay que voltear a ver a las autoridades que no han legislado en la materia, aun y cuando en 2014 el exdiputado Gerardo Liceaga promovió una ley que buscaba precisamente el detener la violencia en los estadios, mediante castigos ejemplares. En aquel entonces y hasta la fecha, la iniciativa quedo en nada.

Tenemos que voltear a ver a la impunidad y corrupción que priva en nuestro país, porqué en redes se habla de alrededor de 17 personas que perdieron la vida, y no solo en redes, periodistas deportivos de renombre como David Medrano, también manejan ese numero de víctimas fatales. Sin embargo, el reporte de protección civil sólo habla de 22 lesionados en la reyerta, de los cuales solamente 2 son de gravedad, y pues no es que yo sea médico, ni algo por el estilo pero si vi un video donde salen, uno tras otro, alrededor de 7 personas inconscientes, tiradas en un charco de su propia sangre, entonces, pues como que las cuentas de los heridos de gravedad no cuadran. ¿Por qué mentir en los reportes?.

Yo creo que la solución no es suspender la liga, ni satanizar al futbol mexicano, se tiene que presionar a los equipos para que se responsabilicen de sus casas, porque no contentos con fallar en garantizar la seguridad de los aficionados, desde hace ya algún tiempo existen fuertes rumores de que son los mismos equipos quienes habilitan a estas “porras” y les proporcionan entradas, transporte y demás facilidades para que el “apoyo” al equipo nunca falle, ya sea de visita o en casa. Es importante que sean los propios equipos quienes junto con la horda de psicópatas que tienen como “porra”, enfrenten las consecuencias de los crímenes que se puedan llegar a cometer; el respeto al fútbol, tiene que venir en primera instancia de los encargados de que este exista de manera profesional en nuestro país.

Ya para terminar, van nuestros pensamientos en solidaridad con las familias de los inocentes que fueron agredidos en el estadio.

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