
IMN.– En el marco de las celebraciones del Día de Muertos, la flor de cempasúchil vuelve a llenar de color y aroma los hogares, panteones y espacios públicos, reafirmando una de las tradiciones más arraigadas en la cultura mexicana.
De origen náhuatl, su nombre cempohualxochitl significa “veinte flores”, en alusión a la abundancia de sus pétalos. Desde tiempos prehispánicos, el cempasúchil fue considerado una flor sagrada vinculada al sol, símbolo de vida, renacimiento y conexión espiritual con los difuntos.
Durante los días 1 y 2 de noviembre, los pétalos de esta flor se colocan en altares y senderos para guiar a las almas hacia las ofrendas, gracias a su color brillante y aroma inconfundible, que según la tradición, marcan el camino del regreso.
En México existen más de treinta especies de cempasúchil, y además de su valor simbólico, también se utiliza con fines medicinales y como colorante natural. Su presencia en las festividades de Día de Muertos recuerda el significado profundo de la tradición: honrar la memoria, celebrar la vida y mantener encendida la luz del recuerdo.


