WASHINGTON D.C. – Lo que debía ser una visita protocolaria para celebrar el campeonato del Inter Miami en la MLS Cup, se ha convertido en un incendio mediático global. El astro argentino, Lionel Messi, se encuentra en el ojo del huracán tras su encuentro con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca este 5 de marzo.
La controversia estalló durante el discurso de bienvenida de Trump, cuando el mandatario abandonó el tono deportivo para lanzar declaraciones contundentes sobre la actual postura militar de Estados Unidos frente a Irán. En las imágenes que ya son virales, se observa a Messi aplaudiendo brevemente tras una de las frases más agresivas del presidente, lo que desató una ola de interpretaciones divididas. Mientras sectores críticos ven el gesto como un respaldo político, el entorno del jugador y diversos analistas aseguran que se trató de un acto de inercia protocolaria, argumentando que el rosarino apenas domina el inglés y probablemente siguió el ritmo del salón sin procesar la carga geopolítica de las palabras.
Este episodio ha reavivado en Argentina la eterna comparación con Diego Armando Maradona, contrastando la postura históricamente confrontativa del «Pelusa» hacia el poder estadounidense con la actitud reservada y diplomática del actual capitán de la albiceleste. Más allá de la tensión, la visita dejó momentos clave como la entrega de una camiseta rosa del Inter Miami personalizada con el número 47 en alusión al mandato de Trump, y las bromas del presidente sobre la admiración que su hijo Barron siente por el futbolista. Hasta el momento, ni Messi ni el club de Florida han emitido una declaración oficial para aclarar lo sucedido durante el evento.




