
Colaboración: Grecia Sánchez.
Los Mochis, Sinaloa.- Mariel Alicia Barreras Soto no vive con facilidad, pero sí con una valentía profunda. Tiene 37 años y desde los 17 carga con un diagnóstico que marca su historia: insuficiencia renal crónica en fase terminal.
Su cuerpo, como ella dice, es un campo de batalla y un testimonio de resistencia. Lleva 12 años en hemodiálisis. Pasa por cirugías, sufre fallas con catéteres, recibe diagnósticos dolorosos y sobrevive a episodios donde la vida se vuelve frágil. Es paciente, víctima, sobreviviente… pero sobre todo, es humana.
La enfermedad la obliga a dejar su vocación como fisioterapeuta. Cambia su independencia por cuidados constantes y sus sueños por pausas no elegidas. Vive con dolor físico diario, dificultad para moverse y una condición que daña su sistema circulatorio.
Enfrenta cirugías múltiples, catéteres mal colocados, infecciones severas y un trasplante fallido. Además, un diagnóstico reciente transforma su cuerpo: síndrome del hueso hambriento. Aun así, su historia no nace del dolor, sino de la gratitud. Su fuerza tiene nombre: su mamá, quien nunca la suelta, y su perrito Toby, su compañero fiel.
Hoy, Mariel vive un nuevo reto. Necesita tres cirugías urgentes fuera de su ciudad. Para reunir los fondos, organiza una rifa solidaria. Cada boleto cuesta $100. No solo da la posibilidad de ganar, también representa una forma de brindar vida y esperanza a quien no deja de luchar.
Los premios incluyen apoyo económico, tratamientos faciales y manicures donados con cariño por personas que creen en su causa. Quienes deseen apoyar pueden depositar a la cuenta BBVA 4152313899213040, a nombre de Mariel Alicia Barreras Soto, o comunicarse directamente al 668 217 1068.
“Pedir ayuda duele, pero entendí que sola no avanzo”, dice Mariel. “Y hoy, más que nunca, deseo quedarme. No por lástima, sino por amor a la vida. Porque aún encuentro razones para quedarme”.



