
Colaboración: Cinthia Gaxiola.
Ciudad de México.-La inauguración del Mundial 2026 en la Ciudad de México no fue solo fiesta. Mientras adentro del Estadio Banorte Shakira cerraba la ceremonia y la selección nacional vencía 2-0 a Sudáfrica, afuera ocho contingentes de trabajadores, campesinos, maestros, pensionados, familiares de desaparecidos y trabajadores de la salud tomaron las calles del sur de la capital para exigir atención a demandas que llevan años sin respuesta.
Las marchas arrancaron desde distintos puntos de la ciudad con destino a las inmediaciones del estadio. La CNTE partió desde Periférico Sur en su onceavo día de huelga nacional; las madres buscadoras desde Insurgentes Sur con la marcha «Iluminemos la búsqueda»; trabajadores del Poder Judicial desde Perisur; pensionados de Pemex y CFE desde el Hospital Central Pemex; transportistas desde Xochimilco; campesinos desde Calzada de Tlalpan; trabajadores de salud desde Avenida del Imán; y colectivos de desaparecidos con concentración fija en Santa Úrsula Coapa. Para resguardar el evento, la Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó más de 11 mil elementos.
En redes sociales hubo muchos comentarios.
Hoy los ojos de México y del mundo están puestos sobre nuestro país. Millones de personas observan lo que ocurre aquí. Y cuando existe una atención global de esta magnitud, también existe una oportunidad para visibilizar aquello que durante años ha sido ignorado», escribió una usuaria en Facebook cuya publicación acumuló más de 25 mil reacciones en pocas horas.
“Las madres buscadoras no marchan contra el fútbol. Los maestros no marchan contra los aficionados. Los campesinos no marchan contra el deporte. Marchan porque hay causas urgentes que necesitan ser vistas y escuchadas.» Mencionó un usuario en facebook.
Las madres buscadoras cargaron una manta que resumía el sentir del día: «#Que no se juegue con nuestro dolor». Junto a las fotografías de sus hijos desaparecidos, el cartel mostraba la imagen del estadio iluminado y la cifra: 148,000 personas desaparecidas en México. Fueron detenidas por el perímetro de seguridad antes de llegar al recinto.
La jornada también registró momentos de tensión. Un grupo identificado como «bloque negro» se dirigió hacia la Puerta 8 del estadio sobre Avenida del Imán y lanzó piedras, bengalas y bombas de humo contra elementos policiales, quienes respondieron con gases lacrimógenos. Al cierre de esta nota, colectivos y cuentas en redes sociales reportaban hasta nueve personas detenidas en la zona, entre ellas dos estudiantes de la UAM Xochimilco identificados como Grehidi Miney Burguete Domínguez y Rafael Gama González, presuntamente trasladados a la Coordinación Territorial Coyoacán 2. Las autoridades no habían confirmado oficialmente esa cifra.
El Comité Feminista de la UAM emitió un comunicado en el que calificó las detenciones de arbitrarias y denunció que ambos estudiantes fueron golpeados al momento de ser asegurados. «La protesta es un derecho, no un delito. No nos mantendremos en silencio ante la represión», señalaba el texto, que exigía la liberación inmediata e incondicional de los detenidos. También se reportó el vandalismo de una patrulla y la atención de emergencia a un extranjero de nacionalidad presuntamente alemana, trasladado al Instituto Nacional de Cardiología en estado crítico.
En redes circuló también el testimonio de un trabajador grabado en el Zócalo, donde la CNTE mantuvo un plantón paralelo: «Vean cómo estamos todos sentados», decía el hombre con uniforme rojo, como señalando que la protesta era de quienes normalmente no tienen voz frente a las cámaras internacionales. El video superó las 42 mil reacciones.
«Que las visitas vean que México no son solo ajolotes pintados», escribió otra usuaria en un video. La frase, dirigida a quienes criticaban las protestas por considerarlas una mala imagen ante los turistas del Mundial, resumió el debate que se extendió todo el día en redes: si la inauguración era el momento para callar o para hablar.



