
Internacional.- Más de 635 millones de estudiantes siguen afectados por el cierre total o parcial de las escuelas, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, que asegura que para detener esta situación no solo es necesario reabrir las escuelas, sino ir más allá y dar un apoyo educativo intenso a los estudiantes.
«En marzo se cumplirán dos años de trastornos relacionados con la COVID-19 en la educación mundial. Sencillamente, estamos ante una escala casi insuperable de pérdidas en la escolarización de los niños», dijo Robert Jenkins, jefe de Educación de UNICEF.
«Aunque hay que poner fin a las interrupciones del aprendizaje, no basta con reabrir las escuelas. Los estudiantes necesitan un apoyo intensivo para recuperar la educación perdida. Las escuelas también deben ir más allá de los lugares de aprendizaje para reconstruir la salud mental y física, el desarrollo social y la nutrición de los niños», explicó.
Durante la pandemia, los niños han perdido las habilidades básicas de aritmética y alfabetización, destaca la agencia de la ONU.
En todo el mundo, la interrupción de la educación ha hecho que millones de niños hayan perdido de forma significativa el aprendizaje académico que habrían adquirido si hubieran estado en las aulas, siendo los niños más jóvenes y marginados los que han sufrido las mayores pérdidas.


