
Colaboradora: Cinthia Gaxiola
Topolobampo, Sinaloa. – Hay una forma distinta de conocer el puerto, lejos del malecón y de la afluencia de visitantes. Es en el agua donde la bahía muestra otra cara, una que solo se descubre al recorrerla en lancha.
Los recorridos en lancha por la bahía se mantienen como una de las principales actividades para quienes buscan conocer lo que ocurre dentro del puerto más allá del malecón. A lo largo del trayecto, es posible adentrarse en zonas donde el paisaje cambia por los manglares y áreas abiertas habitadas por distintas especies.

Recorrido completo: Una mágica experiencia
El recorrido, con una duración aproximada de dos horas y media, inicia en un estero rodeado de manglares dentro de la bahía. En este punto habita “El Pechocho”, un delfín nariz de botella que desde hace más de 38 años permanece en la zona.
Abel, guía turístico y lanchero del puerto, acompaña a los visitantes mientras la embarcación se aproxima; en ese momento da indicaciones para el acercamiento.
El contacto ocurre solo en ciertos momentos, bajo condiciones específicas. No está permitido ingresar al agua para nadar con el animal, una medida que, según se menciona durante el recorrido, se reforzó hace algunos años para la seguridad del delfín y de los visitantes.
Al continuar la ruta, la lancha se dirige hacia las playas de Las Hamacas, además de un punto llamado cementerio de barcos. En esta zona permanecen restos de antiguas embarcaciones pesqueras, además de algunas camaroneras que con el paso del tiempo quedaron varadas.

Entre ellas destaca un barco tipo chalán que permanece parcialmente dentro del agua. “Había dos, solo que el otro lo sacaron por completo”, menciona el prestador de servicios turísticos al señalar que esta embarcación tiene cerca de 28 años en el lugar.
Sobre estos restos también se concentran distintas aves, entre ellas gaviotas, pelícanos, así como cormoranes, también conocidos como patos buzo. Estos últimos destacan por su forma de alimentarse.
“Ese pato se puede sumergir hasta 10 o 15 metros, persigue a los peces; a diferencia de otras aves que solo comen lo que está en la superficie”, explica durante el recorrido.
En el trayecto también es posible observar el faro del Cerro Partido, una estructura que, además de su función de señalización, sirve como punto de apoyo para la comunicación marítima. Debido a que el puerto está rodeado de cerros, la señal de radio no siempre alcanza directamente a la capitanía, por lo que este tipo de instalaciones facilita el contacto cuando las embarcaciones se aproximan.
Más adelante, la lancha se dirige hacia aguas abiertas de la bahía, donde es posible observar delfines en libertad. A diferencia del Pechocho, estos no interactúan con las embarcaciones; suelen desplazarse en grupos, dejando ver su presencia entre saltos breves sobre el agua.

Islas de las aves: Fauna que sorprende
Cerca de esta zona se encuentra la isla de las aves, también conocida como santuario, una formación que funciona como refugio para distintas especies nativas, además de migratorias.
En este punto es posible observar espátulas rosadas, cuyo color proviene de los pigmentos presentes en su alimentación, así como fragatas, aves que destacan por su comportamiento durante su etapa reproductiva. También se observan pelícanos pardos, junto con otras especies que encuentran en este espacio condiciones adecuadas para alimentarse, además de descansar.
Dentro de esta misma área también habitan pichihuilas, un tipo de pato silvestre que se alimenta principalmente de semillas, plantas, además de distinguirse por su sonido agudo.
A lo largo del trayecto algunas veces es posible observar la llegada de embarcaciones de carga, lo que refleja la actividad portuaria de la zona.
De acuerdo con prestadores de servicios turísticos, este recorrido forma parte de las principales experiencias que se ofrecen en Topolobampo, especialmente durante fines de semana, así como en temporadas vacacionales, cuando aumenta la afluencia de visitantes. El recorrido permite observar de cerca la dinámica del puerto, entender lo que hay más allá de la orilla.



