
Colaboración: Grecia Sánchez.
Culiacán, Sinaloa.- El Día Internacional de la Energía es una fecha clave para reflexionar sobre el presente y futuro del sector energético en México y el mundo. En este contexto, entrevistamos al Ing. Miguel Ángel Ibarra Palazuelos, experto en energías renovables y sustentabilidad, para conocer los avances y desafíos que enfrenta Sinaloa en la transición hacia un modelo energético más limpio y eficiente.
Sinaloa es un estado con un alto consumo de energía, principalmente por su clima extremo y sus actividades productivas. Sin embargo, también cuenta con un gran potencial para el desarrollo de energías renovables. «Tenemos una gran extensión territorial que permite la captación de energía solar fotovoltaica, un litoral con posibilidades para aprovechar la energía mareomotriz y puntos estratégicos donde se podría generar energía eólica», explica el especialista.
Según datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), en 2022 el estado consumió 7,347 MWh, de los cuales la mayor parte se destinó a uso residencial, aunque el sector industrial también representó una demanda significativa. «El reto no solo es generar más energía, sino hacerlo de manera eficiente y sustentable», enfatiza Ibarra Palazuelos.
El calor extremo de Sinaloa obliga a un alto consumo de energía en refrigeración y aire acondicionado, especialmente en verano. Una de las estrategias más viables para reducir la dependencia de la red eléctrica nacional es el uso de paneles solares en hogares y empresas.
«Cada vez hay más empresas regionales dedicadas a la instalación de sistemas fotovoltaicos, lo que facilita su acceso para la población», señala.
Además, existen proyectos de gran escala en desarrollo. En el norte del estado se están estableciendo granjas solares, mientras que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha anunciado la construcción de una planta fotovoltaica flotante. A esto se suman las nuevas presas en el sur del estado, como Santa María (30 MW), Picachos (6.4 MW) y Amata (10 MW), que complementarán su función de almacenamiento de agua con la generación de electricidad.
El crecimiento urbano y agroindustrial de Sinaloa exige una modernización del sistema eléctrico estatal. «Uno de los principales retos es actualizar la red eléctrica y diversificar la matriz energética, pasando de fuentes tradicionales como el carbón y combustóleo a energías renovables», explica el Ing. Ibarra.
Otro desafío clave es la apertura a la inversión privada en proyectos de generación de energía renovable y su integración en el sistema eléctrico nacional. «Se necesita una mayor flexibilidad en la regulación para que estas iniciativas puedan distribuirse de manera efectiva», añade.
Finalmente, la educación juega un papel crucial en este proceso. «Es indispensable que las universidades locales sigan formando profesionales especializados en energías renovables, con conocimientos en inversores, redes eléctricas y gestión de proyectos», concluye.
El Día Internacional de la Energía nos recuerda que el acceso a una energía limpia y eficiente es un compromiso de todos. Sinaloa tiene el potencial para convertirse en un referente en energías renovables, pero para lograrlo, es necesario un esfuerzo conjunto entre el sector público, la iniciativa privada y la ciudadanía.


