
Colaboración: Gracias Sánchez.
Mundo.- El 31 de diciembre se celebra en todo el mundo con tradiciones que reflejan la diversidad cultural de cada región. En España, comer 12 uvas al ritmo de las campanadas asegura buena suerte para los próximos 12 meses. En Japón, el «Joya no Kane» consiste en tocar campanas 108 veces en los templos budistas, simbolizando la purificación espiritual. En Dinamarca, las personas rompen platos frente a las puertas de sus amigos y familiares como un gesto de buena fortuna. Por otro lado, en Escocia, el “Hogmanay” incluye desfiles con antorchas y el intercambio del «primer pie», donde la primera persona en cruzar la puerta después de la medianoche trae regalos como pan o whisky para augurar prosperidad.
En América Latina, las celebraciones están llenas de simbolismo. En Brasil, se visten de blanco y ofrecen flores al mar para honrar a Yemayá. En Colombia, muchos llevan una maleta vacía alrededor de la cuadra para atraer viajes en el próximo año. En México, se practican rituales como barrer la casa hacia afuera para alejar lo malo y usar ropa interior de colores para atraer amor, abundancia o salud.
En Sinaloa, además de las tradiciones nacionales, la música de banda suele ser el corazón de las fiestas, acompañando cenas familiares con tamales, menudo o pozole. Algo que distingue al estado es la costumbre de encender fogatas en reuniones comunitarias, donde se comparten anécdotas y propósitos para el nuevo año. Estas tradiciones, cargadas de significado y alegría, reflejan el espíritu festivo que une a las comunidades en la despedida de un año y el recibimiento del que está por venir.



