
Colaboración: Grecia Sánchez.
Mundo.- Cada tercer sábado de febrero, el mundo se une para celebrar el Día Mundial del Pangolín, un mamífero único, también conocido como oso hormiguero escamoso, que se enfrenta a una batalla por su supervivencia.
Este pequeño y tímido animal, que se enrosca como una piña cuando se siente amenazado, es el más traficado del planeta. Organizaciones ambientalistas organizan campañas, charlas y actividades para sensibilizar a las personas sobre la urgente necesidad de protegerlo y evitar su extinción.
El pangolín habita en bosques y sabanas de África y Asia, donde cumple un papel esencial en la naturaleza al alimentarse de insectos y controlar plagas. Sin embargo, su mayor enemigo no son los depredadores naturales, sino los humanos.
La caza furtiva lo persigue por la falsa creencia de que sus escamas tienen propiedades curativas, aunque la ciencia lo desmiente. A pesar de estar protegido por leyes internacionales, su población sigue disminuyendo, lo que preocupa a conservacionistas y científicos que advierten sobre la pérdida de esta especie única.
Además del tráfico ilegal, la deforestación destruye su hogar y lo deja indefenso. Sin refugios y con menos alimento, su lucha por sobrevivir se vuelve cada vez más difícil. Proteger al pangolín no solo significa salvar a un animal fascinante, sino también cuidar el equilibrio de los ecosistemas y prevenir futuros problemas ambientales.


