Colaboración: Diana Arredondo Low
Los Mochis, Sinaloa.- Jóvenes provenientes de distintos municipios de Sinaloa, así como también de otros estados de la república, acuden diariamente a sus respectivas escuelas con un objetivo: cumplir sus sueños.
Pero, ¿Qué significa la cotidianidad y la dinámica escolar para un estudiante foráneo? Entre las distintas obligaciones a las que se enfrentan los pupilos en su día a día, se suman los retos del adaptarse a los gastos generados por vivir en la urbe.
Fernando Vega, estudiante de la carrera de Relaciones Comerciales Internacionales, señala que uno de los desafíos que afronta en su vida como estudiante es el de trabajar mientras cursa su carrera con la finalidad de conseguir el recurso que le permita financiar gastos personales y de la misma profesión.
“Trabajo, de todo le hago, siembro y también tengo ganado, gasto más en comida; pues la escuela me queda cerquita, camino como 5 minutos, me quedo aquí en la ciudad y también pago renta”, expresó.
Un estudiante gasta en promedio semanal alrededor de mil 500 pesos más el costo generado por la adquisición de libros, útiles escolares o pagos de inscripción.
Por su parte, Emily Blanco, estudiante universitaria, explica que, alterno a su carrera, se dedica a comercializar ropa, como también a la aplicación de uñas acrílicas para financiar su alimentación mientras transcurre su estadía en la escuela.
“Tengo que trabajar mucho, trabajo, vendo ropa, pongo uñas, gasto en dos comidas al día en la escuela, estoy en la escuela de 7 de la mañana a una de la tarde”, reiteró.
De tras de los “foráneos” término que, por sus mismos compañeros, se les adjudica a los jóvenes provenientes de otros lugares que ingresan a una carrera universitaria, se esconde gran esfuerzo, como también la dedicación de quienes están en búsqueda de un mejor futuro.





