
Los Mochis, Sinaloa.- Familiares de Carolina Ortiz denunciaron presunta negligencia por parte de la Secretaría de Marina (Semar), al señalar que la joven exrecluta perdió la movilidad de uno de sus brazos a consecuencia de lesiones sufridas durante su entrenamiento y que, posteriormente, no recibió la atención médica adecuada; además acusaron que fue dada de baja de manera injustificada.
Miriam Ortiz, hermana de Carolina, informó que la joven fue enviada en 2023 a Guaymas, Sonora, para realizar su entrenamiento, donde presuntamente fue obligada a ejecutar una posición física que le provocó una lesión. Sin embargo, en lugar de recibir atención médica inmediata, fue trasladada de regreso a Topolobampo.
«Esa posición es poner la cabeza sobre gravilla con los pies abiertos y las manos hacia atrás y todo el peso está en el cuello, entonces de ahí surge este calvario que está llevando, duró tres meses lesionada y la regresaron a Topolobampo porque ya no podía mover su brazo», explicó.

La familia señaló que nunca recibió un reporte oficial sobre lo ocurrido y que se enteró de la situación hasta que realizó una visita. Tras conocer el estado de salud de Carolina, la trasladaron de inmediato a un hospital, donde les informaron que la lesión era de gravedad y que requería un proceso de rehabilitación especializado.
De acuerdo con los familiares, las terapias de rehabilitación fueron realizadas por personal de la Marina; sin embargo, aseguran que los ejercicios fueron excesivamente intensos y agravaron la condición de Carolina, provocándole moretones en todo el brazo. Además, denunciaron que, al percatarse de las lesiones, los propios elementos le pidieron que no revelara que estas fueron ocasionadas durante las sesiones de rehabilitación.

Ante la presunta negligencia médica, la familia decidió trasladarse a la Ciudad de México en busca de un tratamiento especializado. Esta situación representó un fuerte impacto económico para los Ortiz, quienes, según explicaron, tuvieron que vender diversos bienes para cubrir los gastos de viajes, consultas y rehabilitación. No obstante, aseguraron que tampoco encontraron una solución debido a la complejidad del caso.
Miriam reiteró que, pese a las condiciones físicas de Carolina, la Secretaría de Marina la mantuvo laborando durante más de un año sin proporcionarle un diagnóstico oficial ni la atención médica que requería, situación que, afirmó, derivó en la pérdida de sensibilidad y movilidad de su brazo.
La familia aseguró que la situación de Carolina es complicada, ya que la pérdida de movilidad le impide realizar por sí sola diversas actividades cotidianas, por lo que requiere asistencia permanente. Asimismo, indicaron que su estado emocional se vio seriamente afectado.
«Mi hermana está destrozada, psicológicamente está dañada, porque mi hermana lo que vivió en el cuartel en Guaymas no fue nada fácil, mi hermana entró con un sueño y ella dice que la Marina fue lo peor que le pudo haber pasado. Mi hermana sufre dolores constantes, le tenemos que dar medicamentos, parches, para que ella supere o trate su dolor», subrayó.
Finalmente, Miriam explicó que, en lugar de brindar apoyo a Carolina, la Secretaría de Marina determinó darle de baja el 16 de octubre de 2025, argumentando el término de su contrato, pese a que las lesiones que hoy enfrenta, afirmó, ocurrieron mientras se encontraba en funciones dentro de la institución.
Los familiares exigieron justicia para Carolina y señalaron que actualmente enfrentan un proceso legal sin recibir el respaldo que esperaban. Su principal demanda es que la Secretaría de Marina asuma la responsabilidad por los gastos médicos y de rehabilitación, además de otorgarle una pensión, ya que, debido a la pérdida de movilidad de su brazo, aseguran que ya no puede desempeñar ninguna actividad laboral.


